9 de Julio – Stewart a Watson Lake – 660 Km.

!Estoy en el salvaje Norte, he llegado al Yukón!

Y he llegado después de recorrer los 600 km de la Stewart-Cassier highway, solitaria y temible a ratos, con mal pavimento, ni un lugar habitado en esta inmensidad y sin cobertura de móvil para más Inri.  Yo le daría otro nombre a esta autopista, La Autopista de la Nada, por ejemplo, pienso cuando ya he llegado a Watson Lake y me siento frente a una cerveza fresquita.

La carretera comienza bien cuando pasas Meziadin Junction,  ancha, bien pintada, con arcén, señalización suficiente. Según vas avanzando hacia el norte la cosa empieza a decaer, la carretera no tiene arcén, la pintura es apenas un vestigio transparente, las curvas son cerradas y sin señalizar y los avisos de velocidad máxima a 50 km/hora absolutamente justificados. Atravesar más de 40 kilómetros de bosque calcinado le da otra dimensión al viaje,  y ya los últimos 40 km hasta Watson  son como la carreterita de mi pueblo pero con peor pavimento y sin asfaltar.

¿Parece que le he pillado un poco de tirria a esta carretera, verdad?

            Atardecer en el Kinaskan Lake

El camino entre frondosos bosques, donde aparecen osos, ardillas, moose y ciervos de forma cuasi constante, siguiendo la hermosísima y sinuosa ribera del Bell-Irving River me hace cantar de pura dicha.

En esta tarde de sol, desde el valle del río donde alguna tormenta se desliza allá arriba entre las montañas aportando ese delicioso olor a a petricor, los rayos del sol que se filtran entre las nubes como dedos de un dios amable, las primeras fireweed con su rabioso rosa floreciendo en los bordes del camino y los campos de florecillas blancas como pompones de algodón, me hacen sentir absolutamente en paz con el universo.

Y canto, canto sin parar, con las ventanillas abiertas y llenando los pulmones de vida.

Según el señor Maps, a medio camino hasta el Yukon hay un pueblo: Iskut. A lo mejor allí si hay cobertura, pienso en un exceso de confianza. Ya estoy acostumbrada a que en las inmensidades de bosque desierto de humanidad no haya móvil, pero en los pueblecitos sí lo hay, así que pongo rumbo a Iskut.

Me quedan solo unos cien kilómetros para llegar, cuando paro a caminar un rato, me encuentro con dos moteros americanos con los que coincidí ayer en el Salmon Glacier. Ellos también han parado un rato a caminar un poco;  charlamos de la belleza de la carretera, esa sensacion de que fuera de estos bosques no existe el mundo. Les pregunto si van hacia Iskut y me dicen que se quedan unos cuarenta kilómetros antes, en un Campground muy chulo que hay de camino. Yo quiero llegar a algún lugar civilizado, así que no modifico mi ruta.

Al rato veo el anuncio del Campground, Kinaskan Lake Provincial Park Campground y como lla luz de la tarde tiene un precioso color salmón, decido pasar a dar una vuelta y ver el lago. Es un precioso camping junto al lago Kinaskan, y hay una hermosísima puesta de sol sobre las tranquilas aguas del lago, pero no me apetece quedarme allí. Hago unas fotos, dejo a Blue ligar con un par de perrillos, digo adiós a los moteros !pobres! que están comenzando a montar tiendas, sacos, hornillo, el rollo ese. A veces, cuando me encuentro con ellos, me dan un poco de envidia, esa sensación de viento envolvente de cuando vas en moto por lugares tan maravillosos como éste, no la tienes en un coche, pero creo que jamás me hubiese atrevido a hacer esta ruta en moto. No soy muy valiente. Sigo hasta Iskut.

Y un poquito después ya estoy en Iskut… ¿pero ésto qué es?

Estoy acostumbrada a que aquí los pueblos sean pequeños y desparramados pero éste se lleva la palma, es el pueblo más feo que haya visto en mi vida. No hay Ayuntamiento, ni supermercado, ni oficina de correos, ni calle principal, ni ninguna casa bonita y cuidada, ni jardines de ensueño, ni nada !por no haber no hay ni cobertura!

No me apetece nada quedarme a dormir aquí, solo he visto por la calle a un par de hombres borrachos, nativos, y me ha dado muy mala espina,  pero está anocheciendo y no me puedo meter otros 120 km hasta el siguiente pueblo, así que cierro la furgo como si la blindase. Aparco con el lateral derecho, donde está la puerta corredera de acceso, pegadita al edicifio ya cerrado de la gasolinera, cierro todos los cristales y tras una cena ligera, preparo el spray anti osos junto a la cama, me tranquilizo pensando que si alguien se acerca Blue la liará lo suficiente como para despertarme y me quedo dormida casi al instante.

En ese momento desconocía cuál sería mi camino de vuelta hacia el sur, pero había desechado absolutamente volver por esta autopista. Sin embargo, un mes y pico después, estaba recorriendo de nuevo estos 600 Km con mucho aprendido y un talante nuevo.

Aunque eso será otra historia, y será contada en su momento, esta autopista sin cobertura me hizo conocerme mejor, dejar atrás muchas cosas, aprender otras esenciales para mi vida. Me hizo también profundizar, aprender y conocer mucho más de las First Nations que habitan estos maravillosos lugares, y entender sus porqués.

El depredador “hombre blanco”

Otra de las razones de venir por esta carretera, los 600 km de la Stewart-Cassier highway, es que me interesaba muchísimo conocer a la gente de las reservas indígenas de por aquí, hay varias en esta zona. Escribí desde Madrid a dos que están en esta carretera, pero ninguna de las dos me contestó. En sus webs dicen que están abiertos a las visitas de los viajeros que pasan por aquí, así que no me preocupo demasiado, ya les contactaré. En todo British Columbia hay más de veinte First Nations,  (os pongo este link por si sentís curiosidad) y mi camino pasa exactamente por medio de al menos 2 de ellos: los Tahltan Nation, y los Iskut First Nation .

Veo el anuncio de los Tahltan y me pongo contentísma, hay un enorme cartel que dice “Wellcome”, así que me desvío ligeramente por el camino de tierra, que unos veinte metros más allá tiene una puerta cerrada con una enorme cadena con candado.

A lo largo de este hermosísimo paisaje, una inmensa linea eléctrica, la Northwest Transmission Line, acompaña al viajero a lo largo de más de 300 km. La energía hidroelectrica es limpia, cierto, pero el destrozo en el paisaje de estos enormes monstruos de metal, no creo que hagan muy felices a las First Nations de por aquí, aunque les aporte considerables beneficios económicos.

Iskut es la cuna de la Iskut First Nation, un grupo de los Tahltan. Parece que las First Nation andan bastante cabreadas con los occidentales porque hay riquezas impresionantes en su área y ellos quieren protegerlas a cualquier precio, mientras todos intentan sacar tajada de la zona, conocida como “Serengueti del Norte”. 

Esta región  forma parte de las Sacred Headwaters donde nacen cuatro grandes ríos: el Stikine, Skeena, Finlay y Nass. Es un área cultural y de subsistencia vital para la Primera Nación Tahltan, cuyo nombre significa Tierra de la Cabra Roja.

En la cuenca Iskut Stikine, se están cometiendo todo tipo de atentados contra la naturaleza, aquí os dejo un par de muestras:

Shell Canada Energy, está explorando en busca de gas metano de lecho de carbón y ha perforado pozos de prueba en la cabecera de los ríos Little Klappan y Spatsizi. Este tipo de actividad industrial requiere cientos de pozos de gas conectados por vías de acceso y tuberías. Este proyecto sería especialmente amenazante para la calidad del agua dado el uso de fracturación hidráulica, o “fracking”, en el cual grandes volúmenes de fluido de fracking, a menudo incluyendo químicos tóxicos, se inyectan bajo tierra para quemar el carbón y liberar el gas. La producción de metano en lecho de carbón nunca se ha realizado en una cuenca hidrográfica con salmón salvaje, y este desarrollo amenaza la calidad del agua en los ríos Skeena, Stikine y Nass.

La mina Red Chris de Imperial Metals es una mina convencional de extracción de cobre, oro y plata a cielo abierto con pala y camión. Está ubicada en el territorio de la Primera Nación Tahltan, en un hábitat de vida silvestre de alto valor. A pesar de las objeciones de las Primeras Naciones y un desafío judicial que llegó hasta la Corte Suprema de Canadá, Red Chris recibió las aprobaciones ambientales provinciales y federales, y los permisos de la Ley de Minas, sin considerar el tremendo impacto medioambiental que supone para una zona tan rica en vida silvestre.

Entró en funcionamiento en 2015 y la Tahltan Nation ha conseguido que se cierre la mina exactamente en Agosto de 2019, aunque el destrozo ya está hecho. Aún hoy siguen tratando de “limpiar” y devolver a la naturaleza todo el desastre que la mina originó en estas tierras vírgenes.

Ahora entiendo mejor su reticencia a relacionarse con nosotros “el depredador hombre blanco”

Dejo una foto de la mina Red Chris y de la Northwest Transmission Line,  su impacto ambiental directo es espeluznante.

Las Primeras Naciones se han puesto en pie de guerra

En 2006, los ancianos de la Iskut First Nation formaron un grupo llamado Klabona Keepers Elders Society, como un paso para garantizar la administración sostenible a largo plazo de su territorio, especialmente las Sagradas Cabeceras.

En agosto de 2006, la Nación Iskut organizó una reunión para apoyar la protección de las Cabeceras Sagradas. Se unieron a la Nación Iskut los Jefes Hereditarios de las Naciones Haida, Gitxsan, Wet’suwet’en, Taku River Tlingit y Haisla, así como aliados no aborígenes, incluidos Rivers without Borders.

Rivers Without Borders comenzó en 1999 como una red de organizaciones  de Canadá y Estados Unidos llamada Transboundary Watershed Alliance, que coordina los esfuerzos en temas ambientales, de derechos indígenas y de sostenibilidad regionales.

Mientras mantienen vivos los vínculos organizativos originales,  crean nuevas alianzas con pescadores comerciales, biólogos, guías, líderes comunitarios y otros. Promueven una visión de conservación basada en cuencas hidrográficas para una región ecológicamente rica que prácticamente define la esencia de la vida silvestre de América del Norte y representa una de las mejores oportunidades de conservación del continente.


       Tramo final de la Stewart-Cassier Hgwy

De Iskut a Watson Lake (352 Km)   Bosques, terrible carretera y osos por todos los arcenes

He dormido como un bebé, amanezco llena de energía para afrontar los últimos 350 Km. hasta Watson Lake, el lugar más civilizado de por aquí.

Desde Iskut hasta Dease Lake, esos 80 kilómetros de bosque interminable, me reconcilian con la carretera. Y ademas parece que Dease Lake es grande, tendrán gasolinera abierta y quizá, tal vez, ojalá, tengan cobertura de móvil. Dease Lake es un pueblo más grande, con buenas casas, todo lleno de flores, con mucha vida.

Pongo gasolina y le pregunto a la chica si no hay cobertura, me dice que no, que hasta Watson no hay. Entonces le pregunto ¿cómo os comunicais entonces? “Satelital” me contesta con una sonrisa.

Cobertura no, pero osos hay por todas partes. Los bordes de la carretera son un muestrario de la vida animal por aquí. Es una maravilla poder ver en su hábitat osos, corzos, alces y ardillas.

Otras cuatro horas de carretera, pienso confiada,  y estoy en Watson. !Ja!

Nuestro concepto europeo de “autopista” difiere bastante de lo que se lleva por aquí.

Aparece el aviso de una pequeña ciudad, Jade City, y un cartel que te invita a un café. Es un pequeño asentamiento donde hay minas de jade, y por lo tanto tiendas y tiendas casi como las que recordamos de aquellas pelis del oeste,  llenas de productos de jade. En todas ellas, al pasar a curiosear, te invitan a que te sirvas un café. Es ese tipo de café que vemos en el cine, malo, aguado, insípido, pero no viene mal si llevas unas cuantas horas en la carretera.

Blue posa junto a un inmenso oso que han construído para llamar la atención y que pares, bajes, compres…

                    Jade City
                               Jade City

Los últimos kilómetros son una pesadilla, hace mucho calor, la carretera es un sube y baja, el asfalto está roto y el bosque está quemado, pero… ya estoy en el valle que forma el Liard River, camino al enorme Watson Lake, a una de las poblaciones más grandes en la ruta conocida como AKA Higway, la Alcan, la Alaska Highway, construida por los ingenieros del Ejército de USA en  1942 como ruta de suministro a Alaska  durante la Segunda Guerra Mundial. Una carretera mítica con la que siempre había soñado.

¿Te imaginas lo que pudo ser la construcción de 2237 Km. desde el 8 de Marzo hasta el 28 de Octubre a través de enormes montañas, bosques salvajes y los inviernos más duros del planeta?

 

Construcción de la Autopista de Alaska
Finalmente llego a la Aka Higway, y el teléfono comienza a pitar como loco, llegan wassap, mensajes de preocupación de la familia y los amigos, que hace dos días que no saben nada de mi.

No tengo previsto donde quedarme aquí, hace más de 28 grados y necesito descansar, así que veo la oficina de Turismo y les pregunto por un lugar tranquilo, junto a un lago. Me envían al Watson Lake Campground, un pequeño paraíso.

              Una bien merecida copa de vino
 

Enciendo una fogata, me preparo algo de cenar, paseo por el lago y me sirvo una copa de vino. !Me la he ganado!

 

Tengo muchos mensajes que contestar, muchas sensaciones que escribir y mucho que investigar en los mapas que me acaban de regalar en la Oficina de Turismo.