!Qué verde era mi valle!

 

Parafraseando al enorme John Ford... qué verde es mi valle .

Me tendréis que permitir este pequeño homenaje al lugar donde nací, donde está este corazón loco, donde siempre encuentro la paz aunque el mundo se vuelva loco a mi alrededor.

El Valle del Gévalo, en los montes de Toledo, es un lugar casi desconocido y que guarda enormes tesoros naturales.

 

Surcado por el río Gévalo, es un valle que ocupa un gran espinazo dentro de la comarca de La Jara en el extremo más occidental de los Montes de Toledo.

Desde Los Navalmorales, donde acaba la “civilización”, comenzamos a adentrarnos en la montaña.

A partir de aquí, todo es magia.

¿Qué encontrarás allí?

Naturaleza virgen, aguas cristalinas, un valle verde poblado de robles, encinas, quejigos, alcornoques, madroños, brezos, abedules, castaños, jara y  tejos milenarios… de esos que llevan 2.000 años siendo los guardianes del valle.

Y si tienes suerte, podrás cruzarte con un ciervo, un venado, un jabalí, un tejón, alguna nutria, águilas, búhos,  ranas, algún zorro correcaminos y un sinfín de pájaros.

¿Qué ver?

Todo, pero hay dos rincones de belleza excepcional.

La Microreserva de la Biosfera La Garganta de las Lanchas, donde podrás ver tres cascadas de agua de una belleza espectacular, y disfrutar de los loro (Prunus lusitanica), emparentado con prunos, rosales y especies similares. Esta especie tiene una antigüedad de más de 50 millones de años, en concreto de una época en la que el clima era bastante más cálido y húmedo que el actual.Cuando el clima fue cambiando haciéndose más frío y seco, todas las especies fueron desapareciendo salvo las más resistentes, que lograron sobrevivir en zonas concretas con características favorables, por lo que precisamente por ello son muy escasas.

Y la Ermita de Piedraescrita, una ermita del S. XII enclavada en la roca, con un tejado a dos aguas que vierten sobre las cuencas del Tajo y del Guadiana. Su principal característica es una valiosa azulejería talaverana del siglo XVI y XVII con escenas del Nuevo Testamento que recubren sus paredes.

 

 

Aquí tienes un vídeo sobrevolando la Garganta de las Lanchas… ¿hermoso, verdad?

Ida Vitale

¿Quien mejor que la ganadora del Premio Cervantes 2018 para acompañarte por este hermoso recorrido?

Poeta y crítica uruguaya nacida en Montevideo en 1924.
Estudió Humanidades en su país, siendo profesora de literatura hasta 1973 cuando la dictadura la forzó al exilio.
Vivió en México de 1974 a 1984, radicándose definitivamente  en Austin, Texas, desde 1989.

 

 

 

Gotas

¿Se hieren y se funden?
Acaban de dejar de ser la lluvia.
Traviesas en recreo,
gatitos de un reino transparente,
corren libres por vidrios y barandas,
umbrales de su limbo,
se siguen, se persiguen,
quizá van, de soledad a bodas,
a fundirse y amarse.
Trasueñan otra muerte.

De “Reducción del infinito” 2002

Exilios

                                 …tras tanto acá y allá yendo y viniendo.
                                                                          Francisco de Aldana

Están aquí y allá: de paso,
en ningún lado.
Cada horizonte: donde un ascua atrae.
Podrían ir hacia cualquier fisura.
No hay brújula ni voces.

Cruzan desiertos que el bravo sol
o que la helada queman
y campos infinitos sin el límite
que los Vuelve reales,
que los haría de solidez y pasto.

La mirada se acuesta como un perro,
sin siquiera el recurso de mover una cola.
La mirada se acuesta o retrocede,
se pulveriza por el aire
si nadie la devuelve.
No regresa a la sangre ni alcanza
a quien debiera.

Se disuelve, tan solo.

De “De procura de lo imposible” 1998

 

Mes de mayo

Escribo, escribo, escribo
y no conduzco a nada, a nadie.
Las palabras se espantan de mí
como palomas, sordamente crepitan,
arraigan en su terrón oscuro,
se prevalecen con escrúpulo fino
del innegable escándalo:
por sobre la imprecisa escrita sombra
me importa mas amarte.

De “Oidor andante” 1972

 

Sumas

                                          caballo y caballero son ya dos animales

Uno más uno, decimos. Y pensamos:
una manzana más una manzana,
un vaso más un vaso,
siempre cosas iguales.

Qué cambio cuando
uno mas uno sea un puritano
más un gamelán,
un jazmín más un árabe,
una monja y un acantilado,
un canto y una máscara,
otra vez una guarnición y una doncella,
la esperanza de alguien
más el sueño de otro.

De “Reducción del infinito” 2002

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