De Dawson City (Canadá) a Tok (Alaska) – 298 Km.

Después de 23 días de viaje por British Columbia y Yukon, ahora sí, ahora entro en esa Alaska que todos soñamos alguna vez.

Estoy en Alaska, en la gran Alaska, la Última frontera, como rezan las campañas publicitarias. Ahora sí, ahora en el gran continente, mis escarceos con Alaska, entrando y saliendo desde Canadá para unos pocos kilómetros, han llegado a su fin, ahora toca la “grande”, la de verdad.

Alaska es de esos lugares que se te van instalando en los sueños, sus paisajes, sus glaciares, su mar salvaje y esas seis maravillosas temporadas de “Doctor en Alaska” (Northern Exposure), su loco y urbanita Doctor  Fleischman interpretado por Rob Morrow  y la maravillosa piloto, feminista, independiente, libre, Maggie  O’Connell interpretada por Janine Turner,  me han traído al gran norte, al lugar donde la aventura aún parece posible, sin olvidar que estamos en los USA, claro.

The Top of the World Highway

Cuando preparaba el itinerario de este loco viaje, siempre me quedaba “enganchada” en el nombre de esta autopista, La Autopista más alta del mundo, esta mágica carretera que cruza desde el norte del Yukon (Canadá) hasta Alaska.

Sus 275 km. de tierra me han tenido subyugada desde que leí sobre ella.

¿Y cómo se accede desde el Yukon hasta Alaska? La carretera comienza en Dawson City, al final del pueblo hay un transbordador gratuito que cruza constantemente el río Yukon. No está sujeta a horarios, ni precios ni nada más que la presencia de un coche que quiera cruzar de un lado a otro.

Es una carreterita de tierra, por supuesto, que sólo abre desde el deshielo del río Yukon, en primavera, hasta que comienza de nuevo a helarse el río, ya en el otoño.  Durante el invierno la carretera está cubierta por hielo, nieve y horribles temperaturas.

El encuentro de las aguas transpantes  del Klondike se mezclan con las turbias del Yukon.

 

Dejo el Yukon casi con lágrimas en los ojos. Han sido unos días mágicos recorriendo estos parajes casi deshabitados, esta maravillosa ciudad, Dawson City, sus gentes amables y sonrientes que me han invitado a comer con ellos bajo las interminables horas de luz del norte, sus calles sin asfaltar, ese aire como de ciudad suspendida en el tiempo y la luz, la increíble luz del Yukon.
La carretera, bastante transitada, es el camino más corto desde el Yukon hasta Alaska, la otra posibilidad es dar una vuelta de casi mil quinientos kilómetros. La Top sólo abre de Mayo a Septiembre pero los canadienses la reparan un poco cada primavera y está perfecta.
Salgo del Yukon muy de mañana, hace un día fresco y algo nublado, y según vamos subiendo hacia las montañas el ambiente se vuelve totalmente primaveral, húmedo y fresco.

Entre las nubes, el bosque bajo adquiere tonos de un verde violento, o verdes en todas las tonalidades. Bosque bajo del que sobresale algún abeto tímido que despunta en el horizonte como el hermano mayor, algunas plantas en flor, pájaros que sobrevuelan ese espacio único y  el silencio. Es un silencio como sólo un bosque lejano puede producir. Hay en el aire como un temblor de primavera, como si todo estuviese por nacer esta mañana, como si estuviese todo creciendo hasta convertirse en un mundo poblado de árboles y vida, pero aún no, aun creciendo lentamente, como saboreando cada hoja, cada raíz nueva.

Me paro casi constantemente, que si esa flor, esas montañas, ese arbolito tumbado cediendo al viento. ¡Y un olor! A tierra mojada, petricor, esa hermosa palabra,  en la lejanía donde se puede apreciar una tormenta descargando sobre el bosque, el olor a musgo fresco, a aire limpio como no creo que lo haya respirado jamás.

¡He sobrevivido a la Top of the World Highway!

Estoy tan contenta que cuando finalmente llego al primer pueblo de Alaska, Chicken, me compro esta pegatina que decora la tapa de mi portátil.

Es un paseíto, la verdad, una carretera de tierra pero perfectamente nivelada, sin piedras sueltas, ancha, hermosa como un sendero de verano. La mañana estaba nublada y amenazando lluvia, buena cosa tras el calorazo de estos días, ayer en Dawson alcanzamos los 33 grados. Ya sé, nada comparado con los casi 40 grados que fríen las calles estos días en Madrid.

De nuevo cruzar la frontera con Usa, sin problemas, una chica encantadora.

Y ¡guauuu! Lo que son los yanquis, me digo entusiasmada, qué pedazo de carretera, asfalto, pintura, una maravilla … durante 15 kilómetros.

Y entonces ¡oh la la! entonces entras en la “Taylor Highway”.  Tierra, piedras sueltas, polvo, tramos de a 10 km. hora, vamos de “mejor bájate del coche y vete andando” y un tráfico de mil demonios. Te paras porque no ves nada con el polvo que ha dejado uno con el que te has cruzado, y luego viene otro, y te adelanta otro… eres polvo, y eso que yo ya estoy fogueada en lo del polvo, que he vivido dos Nowhere en medio del desierto de los Monegros.

Hay un momento en el que te dices, no puede ser, en algún sitio me he despistado y estoy en una pista forestal camino de alguna mina o explotación maderera, pero no ha habido desvíos, pero ¡coño esto no puede ser una autopista!, pero sí, un par de curvas después vuelves a ver el cartelito verde “Mile 87”.

Estás en la Taylor Highway y que las diosas te protejan.

Finalmente, después de casi 100 km de morder el polvo, literal, llegas a un pueblecito encantador y obviamente desparramado: Chicken. Si, Pollo, eso mismo. Es una de las ciudades mineras, de oro, que aún producen. Alrededor pueden verse enormes maquinarias de movimiento de tierras, camiones tan enormes en los que cabría entera la pequeña ciudad, y mil restos metálicos de una industria que no conozco, por lo que ni idea de qué demonios pueden ser.

En 1886 se descubren yacimientos de oro en la zona, principalmente en el arroyo  luego denominado Chicken.

El descubridor del oro, Bob Mathieson se construyó una cabaña y reclamó sus derechos sobre la zona.  En unos meses se congregaron allí más de 700 mineros que buscaban oro en los arroyos de la zona.

Me intriga tanto el nombre que investigo un poco: parece que ese nombre se lo pusieron en una asamblea de mineros, buscando un nombre para el nuevo asentamiento alguien sugirió “Ptarmigan” o perdiz nival que es un pájaro abundante en la zona. El nombre les gustó a todos, pero nadie sabía escribirlo, así que la llamaron “Chicken” que sí sabían cómo escribir.

Si bien solo viven permanentemente aquí unas 10 personas, en verano es un auténtico bullicio, al ser sitio de paso obligado hacia Canadá y . Hay estatuas de pollos por todas partes, de madera, de metal, de restos industriales, de plástico, de ladrillos… le han puesto imaginación y ¡a ver quién hace el pollo más chulo! Blue y yo nos hemos hecho muchas fotos con los pollos.

Por supuesto las especialidades de los restaurantes locales son a base de pollo. En uno muy bonito con un jardín encantador y curiosas esculturas hechas con trozos de basura metálica, he parado a tomar una hamburguesa de ¡pollo! Y una cervecita helada, y un pedazo de tarta de manzana de quitar el hipo. Y además barato, apenas 10 dólares.

Tienen también tienda de recuerdos, me he comprado una pegatina de “I survived the Top of the World Highway”, porque esta carretera estuvo en mis sueños mucho tiempo y finalmente aquí estoy, al otro lado, como dicen los canadienses.

Hablo con las chicas del restaurante y les pregunto por la carretera hasta Tok,  está bien,  me dicen, que no me preocupe, que ya he pasado lo peor. Entonces pienso, qué bien, ya será una carretera normal, no esta terrible pista de tierra apta sólo para todoterrenos de gentes valientes.

¡Caray! la Taylor Highway está parcheada de diferentes texturas, colores, tipos de asfalto y tramos de grava. Vamos, como si un mal sastre hubiese utilizado todos los retales para terminar la pernera del pantalón.

Como si todos los restillos de asfaltar América se los hubiesen traído para acá, si total pasan cuatro gatos…

No sabes a qué velocidad puedes ir, porque con tanto cambio de color ya no sabes si aquello que ves es asfalto, tierra, grava o un artista loco haciendo pruebas. Y entonces se ha puesto a llover a máquina, bien porque me ha quitado el polvo a la furgo, mal porque no sabes la profundidad de los socavones !Qué autopista!

Cuando llegas a Tetlin Junction ya es asfalto y los 20 kilómetros hasta Tok tienen buena pinta, carretera de asfalto y pintada. Estoy ya cansada de tanta carretera, son casi las 6 de la tarde y he salido de Dawson City a las 8 de la mañana.

Llueve intensamente, y cuando finalmente aparece  Tok, todo está cerrado ! son solo las seis de la tarde!

Como no para de llover, los charcos son del tamaño del Lago Laberge y no hay forma de moverse, me he metido en un Camping con duchas calentitas, lavandería, pequeño supermercado y WIFI! Porque aún no tengo tarjeta de datos aquí para mi wifi portátil. 30 pavos la noche ¡cómo se pasan por aquí!

!Si, quiero la Guía!

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