BOSQUE DE LA HERRERÍA y RUPI KAUR

BOSQUE DE LA HERRERÍA y RUPI KAUR

Apenas a media hora de Madrid, junto a El Escorial, te sumerges de lleno en la hermosa calma del Bosque de la Herrería.

 

Durante la primavera miles de pájaros entonan sus mejores melodías, millones de plantas y flores salpican de color la hierba recién nacida, innumerables especies de insectos, lagartos, pequeños roedores y mamíferos habitan este bosque encantado.

Hay dos formas de llegar allí, pero te aconsejo que cruces por el impresionante San Lorenzo del Escorial con su Monasterio construido entre 1563 y 1584.

Y si tienes unos minutos, camina por su contorno, descubrirás mil cosas en sus piedras.

 

Cuando llegas al Bosque hay un primer parking con mesitas y una fuente, pero si continúas hacia arriba, ya pasada la famosa e improbable Silla de Felipe II, sigue caminando por una carretera cortada al tráfico.

 

Te encontrarás en un lugar mágico.

¿Qué hago yo en medio del bosque?

Paseo, escucho, huelo, juego con Blue … y escribo.

Ahora, terminando de corregir mi primer poemario, que pronto verá la luz.

 

RUPI KAUR

Me acompañan los poemas de Rupi Kaur.

Rupi Kaur, nacida en la India y residente en Canadá, es poeta, ilustradora y actriz. Ha publicado “Milk and Honey” y “The Sun and her Flowers”.


Algunos poemas de Rupi Kaur

Quiero disculparme con todas las mujeres

 a las que he llamado bonitas

antes de haberlas llamado inteligentes o valientes.

Lamento si hice sonar complicado

algo tan simple como con lo que se nace,

es de lo que tienes que estar más orgullosa,

como cuando tu espíritu ha aplastado las montañas.

De ahora en adelante, voy a decir cosas como eres resiliente

o eres extraordinaria,

no porque crea que no eres bonita,

sino porque eres mucho más que eso.

Me levanto

ante los sacrificios

de un millón de mujeres antes de mí

pensando

qué puedo hacer

para que esta montaña sea más alta

para que las mujeres que vengan después de mí

puedan ver más allá

Cuál es la lección más grande que una mujer debería 

aprender

que desde el primer día

ya ha tenido todo lo que necesita dentro de sí misma

es el mundo el que la ha convencido de que no es así

VALLE DEL GÉVALO e IDA VITALE

VALLE DEL GÉVALO e IDA VITALE

!Qué verde era mi valle!

 

Parafraseando al enorme John Ford... qué verde es mi valle .

Me tendréis que permitir este pequeño homenaje al lugar donde nací, donde está este corazón loco, donde siempre encuentro la paz aunque el mundo se vuelva loco a mi alrededor.

El Valle del Gévalo, en los montes de Toledo, es un lugar casi desconocido y que guarda enormes tesoros naturales.

 

Surcado por el río Gévalo, es un valle que ocupa un gran espinazo dentro de la comarca de La Jara en el extremo más occidental de los Montes de Toledo.

Desde Los Navalmorales, donde acaba la “civilización”, comenzamos a adentrarnos en la montaña.

A partir de aquí, todo es magia.

¿Qué encontrarás allí?

Naturaleza virgen, aguas cristalinas, un valle verde poblado de robles, encinas, quejigos, alcornoques, madroños, brezos, abedules, castaños, jara y  tejos milenarios… de esos que llevan 2.000 años siendo los guardianes del valle.

Y si tienes suerte, podrás cruzarte con un ciervo, un venado, un jabalí, un tejón, alguna nutria, águilas, búhos,  ranas, algún zorro correcaminos y un sinfín de pájaros.

¿Qué ver?

Todo, pero hay dos rincones de belleza excepcional.

La Microreserva de la Biosfera La Garganta de las Lanchas, donde podrás ver tres cascadas de agua de una belleza espectacular, y disfrutar de los loro (Prunus lusitanica), emparentado con prunos, rosales y especies similares. Esta especie tiene una antigüedad de más de 50 millones de años, en concreto de una época en la que el clima era bastante más cálido y húmedo que el actual.Cuando el clima fue cambiando haciéndose más frío y seco, todas las especies fueron desapareciendo salvo las más resistentes, que lograron sobrevivir en zonas concretas con características favorables, por lo que precisamente por ello son muy escasas.

Y la Ermita de Piedraescrita, una ermita del S. XII enclavada en la roca, con un tejado a dos aguas que vierten sobre las cuencas del Tajo y del Guadiana. Su principal característica es una valiosa azulejería talaverana del siglo XVI y XVII con escenas del Nuevo Testamento que recubren sus paredes.

 

 

Aquí tienes un vídeo sobrevolando la Garganta de las Lanchas… ¿hermoso, verdad?

Ida Vitale

¿Quien mejor que la ganadora del Premio Cervantes 2018 para acompañarte por este hermoso recorrido?

Poeta y crítica uruguaya nacida en Montevideo en 1924.
Estudió Humanidades en su país, siendo profesora de literatura hasta 1973 cuando la dictadura la forzó al exilio.
Vivió en México de 1974 a 1984, radicándose definitivamente  en Austin, Texas, desde 1989.

 

 

 

Gotas

¿Se hieren y se funden?
Acaban de dejar de ser la lluvia.
Traviesas en recreo,
gatitos de un reino transparente,
corren libres por vidrios y barandas,
umbrales de su limbo,
se siguen, se persiguen,
quizá van, de soledad a bodas,
a fundirse y amarse.
Trasueñan otra muerte.

De “Reducción del infinito” 2002

Exilios

                                 …tras tanto acá y allá yendo y viniendo.
                                                                          Francisco de Aldana

Están aquí y allá: de paso,
en ningún lado.
Cada horizonte: donde un ascua atrae.
Podrían ir hacia cualquier fisura.
No hay brújula ni voces.

Cruzan desiertos que el bravo sol
o que la helada queman
y campos infinitos sin el límite
que los Vuelve reales,
que los haría de solidez y pasto.

La mirada se acuesta como un perro,
sin siquiera el recurso de mover una cola.
La mirada se acuesta o retrocede,
se pulveriza por el aire
si nadie la devuelve.
No regresa a la sangre ni alcanza
a quien debiera.

Se disuelve, tan solo.

De “De procura de lo imposible” 1998

 

Mes de mayo

Escribo, escribo, escribo
y no conduzco a nada, a nadie.
Las palabras se espantan de mí
como palomas, sordamente crepitan,
arraigan en su terrón oscuro,
se prevalecen con escrúpulo fino
del innegable escándalo:
por sobre la imprecisa escrita sombra
me importa mas amarte.

De “Oidor andante” 1972

 

Sumas

                                          caballo y caballero son ya dos animales

Uno más uno, decimos. Y pensamos:
una manzana más una manzana,
un vaso más un vaso,
siempre cosas iguales.

Qué cambio cuando
uno mas uno sea un puritano
más un gamelán,
un jazmín más un árabe,
una monja y un acantilado,
un canto y una máscara,
otra vez una guarnición y una doncella,
la esperanza de alguien
más el sueño de otro.

De “Reducción del infinito” 2002

¿Te ha gustado este post?

Subscríbete para leer nuestras aventuras.

¿UNA RANA ATADA? by BLUE

¿UNA RANA ATADA? by BLUE

¿De verdad alguien es tan salvaje como para atar a una rana?

Una rana “atada” desata la furia de una señora que paseaba cerca del río.

Ya está aquí la primavera, con sus ratitos de sol y sus aguaceros. La verdad, a mi me gusta que el monte huela a lluvia, pero  no me gusta mojarme, por eso me voy escondiendo donde puedo para protegerme de la lluvia.

Ese día primero hizo sol, luego llovió un poco y de nuevo salió el sol. Estábamos en La Pedriza y mami quería probar una colchoneta que se acababa de comprar, mientras yo perseguía los olores de unas ardillas que se mofaban de mí desde los árboles.

De pronto se escuchan unos gritos; una señora muy, pero que muy enfada, grita cerca de nosotros.

Va con un señor, también mayor, y gritan justo al otro lado del río. No tengo un vocabulario muy amplio, pero sé distinguir palabras como “salvaje”, “denuncia”, “intolerable”… Ellos gritan y gritan !”haz algo, hombre”! !”pobre rana”! y cosas así.

Mami, tumbada tranquilamente leyendo en su recién estrenada cama de aire, escucha un poco los gritos y sigue con su libro.

Tranquilo, Blue, me dice, parecen un poco histéricos.

Pero ellos gritan y gritan, yo ladro y ladro, y finalmente mami se levanta y cruzamos el puente al otro lado del río.

 

Al llegar al otro lado, en una charca pequeñita, hay… una rana atada.

Eso es lo que insiste en gritar la señora.

Nos acercamos para descubrir que no es una rana, son dos, y se están apareando.

El macho, pequeñito (pero valiente) está sobre la hembra, y ella va soltando una cadenita de huevos que el macho está fertilizando sobre la marcha.

Trabajo en equipo se llama eso.

Pero claro, si no sabes qué está pasando, y no ves ni tus pies, podría pensarse que la rana está atada.

 

Mami le dice a la señora que, por favor, deje de gritar y perturbar la paz de esas dos ranas que sólo se están reproduciendo.

A la señora no le gusta que mami le lleve la contraria, y sigue gritando que es una salvajada, que eso es para denunciarlo, que quien habrá sido el gamberro… No hay forma de que entienda lo que tiene ante sus ojos.

Con todo ese escándalo hemos alertado a los pocos paseantes, y al momento llegan unos montañeros, que preguntan qué pasa… mientras la señora sigue con sus gritos.

 

Los montañeros estallan en carcajadas, mami se les une, y creo que se les podría escuchar en Tombuctú. Yo correteo feliz.

Los señores se alejan, muy dignos, hablando entre ellos de lo poco respetuosos que son los jóvenes.

Mami y los montañeros siguen riendo y yo me siento feliz con nuevos amigos que me miman.

Y además me doy unas carreras entre estas florecillas tan hermosas.

¿Te ha gustado leerme?

 

 

LA BARRANCA (NAVACERRADA) y WISLAWA SZYMBORSKA

LA BARRANCA (NAVACERRADA) y WISLAWA SZYMBORSKA

El Valle de la Barranca es uno de esos estrechos valles de montaña, con su riachuelo saltarín, sus pinos silvestres que perfuman el aire y un par de embalses para que la belleza de la La Bola del Mundo y la Maliciosa se refleje en sus aguas serenas.

Apenas a una hora de Madrid, este valle encantador te ofrece una hermosa y fácil senda con un bonito recorrido de unos 11 kilómetros por las laderas de valle. Si quieres una ruta ya de campeones, súbete a la Maliciosa.

 

En el silencio del bosque encontrarás pájaros cantando al inicio de la primavera, ardillas juguetonas, cornejas, buitres leonados, jabalíes, zorros, águilas calzadas que pasan aquí sus veranos y, si tienes suerte, podrás maravillarte con el vuelo del águila real.

Después de bordear los dos embalses, deleitarnos con la elegancia  de los patos dibujando uves perfectas en el agua, asustar a alguna rana con nuestras pisadas y respirar hondo, mi pequeño escudero Blue y yo comenzamos a subir por entre los pinos. Una ardilla curiosa nos observaba desde las ramas, Blue corría debajo del árbol como diciendo “venga, baja a jugar un rato”, pero ella siguió saltando de rama en rama ignorándonos.

El camino va subiendo lentamente dejando al río Samburiel abajo. Una hora después, cuando el canto del río apenas llegaba hasta los pinos, decidí bajar a su vera por una pendiente tan empinada y suelo suelto lleno de hojas de pino secas que pensé que me iba a dar el golpe del siglo. Afortunadamente llegamos al río sin incidentes.

Me apasionan las corrientes de agua, el perfecto cristal de sus remansos, los remolinos locos que retienen las ramas que ha arrastrado el invierno, el sendero de espuma de sus pequeños saltos…

 

Pasear por el borde del río, con el suelo mullido y el sonido del agua es una maravillosa experiencia de paz y comunión con la naturaleza.

Un par de kilómetros más arriba quise cruzarlo para ver de cerca a un gigante: un pino enorme, impresionante, que extiende sus raíces como brazos de Hércules sobre la ladera que baja hasta el río y su copa destaca contra el cielo como el hermano mayor de una familia inmensa. 

Busqué un paso sobre las piedras del río, algo sencillo y sin demasiado riesgo, voy sola por allí donde no hay ni cobertura de móvil, y tras muchos cálculos encontré un lugar por donde cruzar. Blue, que quizá sea más consciente que yo, daba vueltas y vueltas como revisando cada piedra, evaluando las posibilidades. Me preparé para dar un buen salto hasta una piedra grande en medio de la corriente, desde allí al otro lado del río había otro par de saltos, pero mucho más fáciles.

Salté, no sin un poco de temblor de piernas, y me quedé allí esperando el salto de Blue. El perro saltó pero resbaló, cayó al agua en medio de una corriente tan intensa que se lo llevó río abajo casi un metro. Consiguió nadar hasta la orilla y allí, empapado y tembando de frío, se puso a ladrarme.

Armándome de valor, volví a saltar hasta la orilla de donde había partido.

Desde lejos envié mi abrazo al viejo pino del otro lado del río, y caminamos de vuelta  mientras Blue corría alegre y mojado.

Ya de vuelta junto al embalse nos sentamos al sol, a comer el bocadillo y a mirar cómo las nubes se desplazaban sobre un cielo azul transparente.

Y entonces, de pronto, pudimos gozar de la magia del vuelo del águila sobre el valle. !Somos afortunados!

 

La tarde transcurrió entre el canto de los pájaros y los poemas de

Wislawa Szymborska

 

La sensibilidad de esta poeta polaca, Premio Nobel de literatura, te desarma.

Si quieres leer sus poemas, Aquí

 


Algunos poemas:

El silencio de las plantas

La relación unilateral entre vosotras y yo
no va mal de todo.

Sé lo que es hoja, pétalo, espiga, piña, tallo
y lo que os pasa a vosotras en abril y en diciembre.

Aunque mi curiosidad no es correspondida,
me inclino especialmente sobre algunas
y hacia otras levanto la cabeza.

Tengo nombres para vosotras:
arce, cardo, narciso, brezo,
enebro, muérdago, nomeolvides,
y vosotras no tenéis ninguno para mí.

Hacemos el viaje juntas.
Y durante los viajes se conversa ¿o no?
se intercambian opiniones al menos sobre el tiempo
o sobre las estaciones que pasan volando.

Temas no faltan, porque nos unen muchas cosas.
La misma estrella nos tiene a su alcance.
Proyectamos sombras según las mismas leyes.
Intentamos saber cosas cada una a su manera
y en lo que no sabemos también hay semejanza.

Lo aclararé como pueda, preguntadme y ya está:
qué es eso de ver con los ojos,
para qué me late el corazón
o por qué mi cuerpo no echa raíces.

Pero cómo contestar a preguntas nunca hechas,
si además se es alguien
para vosotras tan nadie.

Musgo, bosque, prados y juncales,
todo lo que os digo es un monólogo
y no sois vosotras quienes lo escucháis.

Hablar con vosotras es necesario e imposible.
Urgente en una vida apresurada
y está aplazado hasta nunca.

Ya está todo en sazón. Me siento hecha,
me conozco mujer y clavo al suelo
profunda la raíz, y tiendo en vuelo
la rama, cierta en ti, de su cosecha.

¡Cómo crece la rama y qué derecha!
Todo es hoy en mi tronco un solo anhelo
de vivir y vivir: tender al cielo,
erguida en vertical, como la flecha

que se lanza a la nube. Tan erguida
que tu voz se ha aprendido la destreza
de abrirla sonriente y florecida.

Me remueve tu voz. Por ella siento
que la rama combada se endereza
y el fruto de mi voz se crece al viento.

Fin y principio

Después de cada guerra

alguien tiene que limpiar.

No se van a ordenar solas las cosas,

digo yo.

 

Alguien debe echar los escombros

a la cuneta

para que puedan pasar

los carros llenos de cadáveres.

 

Alguien debe meterse

entre el barro, las cenizas,

los muelles de los sofás,

las astillas de cristal

y los trapos sangrientos.

 

Alguien tiene que arrastrar una viga

para apuntalar un muro,

alguien poner un vidrio en la ventana

y la puerta en sus goznes.

 

Eso de fotogénico tiene poco

y requiere años.

Todas las cámaras se han ido ya

a otra guerra.

 

A reconstruir puentes

y estaciones de nuevo.

Las mangas quedarán hechas jirones

de tanto arremangarse.

 

Alguien con la escoba en las manos

recordará todavía cómo fue.

Alguien escuchará

asintiendo con la cabeza en su sitio.

Pero a su alrededor

empezará a haber algunos

a quienes les aburra.

 

Todavía habrá quien a veces

encuentre entre hierbajos

argumentos mordidos por la herrumbre,

y los lleve al montón de la basura.

 

Aquellos que sabían

de qué iba aquí la cosa

tendrán que dejar su lugar

a los que saben poco.

Y menos que poco.

E incluso prácticamente nada.

 

En la hierba que cubra

causas y consecuencias

seguro que habrá alguien tumbado,

con una espiga entre los dientes,

mirando las nubes.

                                                                      De “Fin y principio” 1993  

 

 

Amor feliz

Amor feliz. ¿Es normal,
es serio, es positivo?
¿De qué le sirven al mundo dos seres
que no ven el mundo?

Enaltecidos mutuamente sin merecerlo,
dos cualesquiera entre un millón, mas convencidos
de que les sucedería. ¿En recompensa de qué? De nada.
La luz cae de ninguna parte.
¿Por qué da en ellos y no en otros?
¿Ofende a la justicia? Sí.
¿Infringe las normas establecidas con esmero,
despeña la moraleja desde la cumbre? Infringe y despeña.

Mirad a los felices:
¡Si al menos se escondieran un poco,
si fingieran agobio para reconfortar a los amigos!
Escuchad cómo ríen: es una afrenta.
En qué lengua hablan, al parecer comprensible.
Y esos ceremoniales, esos miramientos,
esas primorosas y mutuas atenciones,
¡diríase un complot a espaldas de la humanidad!

¿Qué ocurriría
si su ejemplo se imitara?
A qué recurrirían la religión y la poesía,
qué sería recordado y qué olvidado,
quién eligiría permanecer encerrado en el círculo.

Amor feliz. ¿Es necesario?
El tacto y el juicio obligan a silenciarlo
como si fuera un escándalo de las altas esferas de la Vida.

Los bebés espléndidos nacen
pero nunca lograrán poblar la tierra
ya que pocas veces sucede.

Que quienes no conocen el amor feliz
sigan afirmando que no existe un amor feliz en ningún sitio del mundo.

Con esa creencia les será más fácil vivir y también morir.

 

EL TRIUNFO DE LO PEQUEÑO, by BLUE

EL TRIUNFO DE LO PEQUEÑO, by BLUE

¿Por qué este título?

Los pequeños tenemos poder frente a los grandes.

Un puñado de hormigas frente a un gusano verde…

Un yorkie frente a un acosador de mujeres.

¿Pequeños? Si, pero valientes.

 

Hace un precioso día de sol de invierno, y aunque fresquito, nos encaminamos hacia la sierra de Madrid.

La Pedriza, que tiene ese nombre por la enormidad de pedruscos de granito, es uno de los sitios favoritos de mami para caminar, sentarse un ratito junto al río y pensar en sus cosas.

A mí me gusta muchísimo corretear por allí, el río y las praderas están llenos de bichos, de olores, de pistas. Correr sobre las enormes piedras, desafiando la gravedad, es una de mis pasiones.

¿Un bañito de arena?

Habíamos caminado un rato siguiendo el curso del río hacia arriba, un río que esta vez era suave y manso, con poca corriente, pero con el agua muy fría. Eso no me supone demasiado problema para entrar un poco, refrescarme y llevarme el olor a río, a aguas transparentes y limpísimas.

Claro que luego me lleno de barro y me seco en los bancales de arena… para disgusto de mami, que me regaña.

Unas pocas hormigas y un gusano verde

Habíamos parado a descansar un rato sobre una enorme piedra sobre el río y tomarnos el bocata (no penséis bien, yo estoy a régimen porque dicen que estoy gordo, ¿yo? ¿gordo?) , menos mal que mami me regaló dos pedacitos de lomo del suyo. Y ahí estaba yo, sobre una piedra y atento a la generosidad de mami, cuando veo un gusano verde reptando, de ese modo tan curioso en que se mueven los gusanos, ahora apoyo la cabeza, arqueo el cuerpo, me pliego un poco, avanzo las patitas de la cola, y de nuevo apoyo la cabeza…

Una forma taaaaan rara de caminar, que me lo quedé mirando. No me interesan demasiado los gusanos, no hay forma de hacerles correr, son aburridos.

De pronto, de la nada, comienzan a aparecer pequeñas hormigas negras y rodean al gusano. !Van a hacer una fiesta, pensé! Pues no, me doy cuenta de que las hormigas comienzan a picotear al gusano, por todas partes, el pobre se revuelve y trata de avanzar más deprisa en su loco caminar, pero las hormigas se le suben encima, se mueven sobre su lomo mientras le siguen mordiendo, le siguen, le muerden, le hieren.

Y yo, un poco asustado, comienzo a ladrar. Mami entonces se da cuenta de lo que está ocurriendo en nuestra piedra, y me dice que no me incumbe, que no haga nada, !quieto Blue!, mientras ella también observa cómo las hormigas van acorralando al gusano que avanza cada vez más despacio !se le nota tan cansado!

Tras unos minutos el gusano deja de moverse, y es entonces cuando las hormigas, de forma organizada (ni idea de cómo se organizan tan maravillosamente bien) comienzan a transportar al gusano piedra abajo.

Yo no sé nada de cálculo ni de matemáticas, pero se me antoja que cada hormiga está arrastrando más de cinco veces su peso. !Increíble!

En unos minutos el gusano, arrastrado por las hormigas, llega a las puertas del hormiguero. Entonces comienzan a salir, como si las hubiesen llamado, un montón de hormigas,  y entre todas van introduciendo el cuerpo del gusano en el minúsculo agujero de entrada al hormiguero.

El gusano, tan grande, ha sido vencido por unas pocas hormigas.

Es el triunfo de los pequeños, Blue, dice mami, como la historia de David y Goliat. No sé quienes son esos dos, pero me gusta el triunfo de los pequeños.

Y de verdad lo siento por el gusano que ha ido a parar a la despensa de invierno de las hormigas.

!Ya estoy envalentonado con el triunfo de los pequeños!

Yo soy pequeño y valiente. Tengo que defender a mami, así que camino y corro a su alrededor, siempre sé donde está y puedo oler los problemas a distancia. Si los gusanos fuesen más listos llevarían a una especie de perro yorkie con ellos.

Un par de  horas después, ya en las cercanías de La Charca Verde, paramos un ratito a descansar y ver cómo el río se precipita en cascadas.

Alli hay unas rocas inmensas, donde da un solecito muy agradable, y desde donde se ve el río y se escucha el sonido embravecido del agua cayendo por las pozas y los despeñaderos. Es uno de los sitios que más le gustan a mami, que se sienta allí a ver caer la tarde mientras lee un poco.  Ella no tiene mi olfato, y ni de lejos huele el peligro.

Yo estaba tumbadito al sol mientras mami leía. De pronto percibí un olor como muy “de machote”, y salí pitando a investigar: un humano estaba espiando a mami detrás de unos arbustos. Yo sé que ella antes de existir yo, cuando se sentaba a leer o escribir un rato siempre tenía “ojos en la nuca” para estar pendiente de si alguien se le acercaba con malas intenciones. No sé si lo habréis vivido, pero hay muchos acosadores detrás de una mujer sola

!Y mami ya tiene casi sesenta años, podéis imaginar si la mujer es joven!

De modo que salí corriendo detrás del acosador, ladrando tan alto como mis pulmones me permiten. Mami se levantó preocupada por mis ladridos para descubrir a un maldito acosador medio desnudo entre los arbustos.

!A por él, Blue!, me gritó.

El tipo salió corriendo, medio sujetándose los pantalones por la rodilla y saltando de roca en roca hasta que desapareció entre las piedras.

Yo, si mami lo hubiese querido, le habría dejado un recuerdo de mis dientes en las pantorrillas, pero ella me dijo que lo dejara machar.

Y luego me felicitó y me regaló un poco de agua, que me había quedado seco de tanto ladrido.

Siempre pendiente de mami, que soy su pequeño escudero.

¿Sabes lo que escribe mami de mí?

Pues lee, porque para mí es un orgullo:

Luego llegó Blue, mi yorkshire, y cambió la forma en la que acostumbraba a ir por el monte: ya no voy pendiente de cualquier ruido, una rama que se mueve raro, una sombra extraña entre los matorrales. Ahora mis ojos y mis oídos son Blue.

Es un perro pequeño, no puede matar a nadie, pero es mi guardián. Si se me acerca una familia, una pareja, ladra suavecito y sale corriendo a decirles “hola”, si quien se acerca es un hombre o un grupo de hombres, su ladrido es de peligro. Sale corriendo disparado hacia ellos y traza un círculo con sus carreras dejándome a mí en el centro.

A vosotros, los hombres, este gesto puede pareceros una tontería, para mí significa mucho.

Ya puedo volver a sentarme a leer sin tener ojos en la nuca, ya no necesito llevar un bastón para protegerme de todos esos que creen que por ser mujer estás a su disposición, ya vuelvo de mi paseo cuando yo quiero, no porque un imbécil haya decidido acosarme.

Volvimos a casa contentos después de un día de sol y naturaleza y sabiendo que los pequeños, cuando hay que serlo, somos gigantes.

¿Te ha gustado leerme?

 

 

[thrive_2step id=’209729′]!Sígueme![/thrive_2step]

¿Te gustó este artículo?

Subscríbete a nuestra página para leer nuestras nuevas aventuras

Responsable Marisol Torres.

Aquí nuestra Política de Privacidad.

 

SUBSCRÍBETE y sigue nuestras aventuras