EL CAMINITO DEL REY (Málaga) y María Victoria Atencia

EL CAMINITO DEL REY (Málaga) y María Victoria Atencia

El Caminito del Rey es uno de esos lugares mágicos que ofrece Andalucía. Un lugar donde sentirte pájaro y roca, vuelo y abismo, piedra y agua.

En el corazón de la sierra malagueña, el río Guadalhorce excavó el Desfiladero de los Gaitanes, que fué aprovechado para construir un embalse inaugurado por el rey Alfonso XIII en 1921. Se construyó una estación hidroeléctrica aprovechando la inclinación del terreno pero para moverse por la zona tuvieron que construir unas pasarelas directamente enclavadas en la pared de la roca.

En 2014, después de años de abandono y deterioro, la Junta de Andalucía ha reconstruído estos tres kilómetros de pasarela sobre el abismo escarpado del desfiladero.

Un lugar donde sentirte pájaro o roca.

Apto para los que no tienen vértigo, o lo dominan…

 

 

El camino

Dado que el acceso a visitantes está restringido, hay que comprar las entradas lo antes posible. Y prepárate para invertir unas 5 o 6 horas en los ocho kilómetros del recorrido.

El camino va en una única dirección, por lo que hay dos áreas donde dejar el coche. Caminas siempre desde el acceso Norte (Desfiladero del Gaitanejo) y sales al acceso sur. Hay autobuses cuasi gratuitos para acceder al parking donde hayas dejado tu coche.

Un bosque hermosísimo te acoge en los casi tres kilómetros de recorrido antes de llegar a la entrada al desfiladero. Un camino cuajado de pequeñas lagunas azules, el río discurriendo en calma, un aire transparente y los miles de cantos de los pájaros que ahora en Febrero comienzan a preparar los nidos.

Ya en la puerta de acceso comienza la parte más hermosa del camino y también la menos solitaria. El recorrido se hace acompañados por un guía del Caminito que va explicando todos los detalles de la ruta. Sus informaciones son interesantes, pero si te lees la guía, te documentas sobre cómo se construyó, las razones del Caminito, los hitos y las particularidades, puedes disfrutar de un poco más de soledad.

Los grupos con sus guías salen cada 20 minutos desde la puerta de acceso. Son grupos como de 20 personas, circulando por un camino estrecho y sinuoso. Algo apiñados los caminantes.

Decidí retrasarme un poco respecto al grupo (pese a las insistencias del guía de permanecer juntos) para disfrutar en soledad de ese paisaje subyugante y único.

Poder observar a las lagartijas recorriendo las rocas, las hormigas transitando los escasos espacios de tierra y hierba, el vuelo de los pájaros cruzando incansables el abismo que se abre a tus pies y el viento silbando entre las paredes de roca.

En algunos tramos la pasarela colgada sobre el abismo produce vértigo, a pesar de ser tremendamente segura, bien anclada a las rocas y con cables de acero haciendo frontera con el abismo. En el silencio del camino imaginas a los hombres que construyeron las pasarelas originales y sientes admiración por ellos.

El río a vista de pájaro

Durante todo el camino, colgado sobre el abismo, puedes ver el río, de un azul radiante, abajo, muy abajo.

En algunos tramos, como puedes ver en esta fotografía, ambos caminos, el antiguo y el nuevo, discurren paralelos en la pared de roca.

 

Aquí tienes un mapa del Caminito.

¿Quieres una vista de pájaro sobre el Caminito del Rey?

Mira este vídeo rodado con dron por Lev Vakulin

Feliz de haber superado el vértigo en el camino.

¿Quieres un consejo?

Estás al lado de una preciosa ciudad construida sobre una colina: Álora

Dedica un par de horas a recorrer sus calles, no te decepcionará.

En mi retrovisor, la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación.

Málaga es la cuna de una gran poeta: María Victoria Atencia.

Si quieres leer sus poemas, Aquí

 


Algunos poemas de María Victoria Atencia

Sazón

Ya está todo en sazón. Me siento hecha,
me conozco mujer y clavo al suelo
profunda la raíz, y tiendo en vuelo
la rama, cierta en ti, de su cosecha.

¡Cómo crece la rama y qué derecha!
Todo es hoy en mi tronco un solo anhelo
de vivir y vivir: tender al cielo,
erguida en vertical, como la flecha

que se lanza a la nube. Tan erguida
que tu voz se ha aprendido la destreza
de abrirla sonriente y florecida.

Me remueve tu voz. Por ella siento
que la rama combada se endereza
y el fruto de mi voz se crece al viento.

Mar

Bajo mi cama estáis, conchas, algas, arenas:
comienza vuestro frío donde acaban mis sábanas.
Rozaría una jábega con descolgar los brazos
y su red tendería del palo de mesana
de este lecho flotante entre ataúd y tina.
Cuando cierro los ojos se me cubren de escamas.

Cuando cierro los ojos, el viento del Estrecho
pone olor de Guinea en la ropa mojada,
pone sal en un cesto de flores y racimos
de uvas verdes y negras encima de mi almohada,
pone henchido el insomnio, y en un larguero entonces
me siento con mi sueño a ver pasar el agua.

 

Epitafio para una muchacha

Porque te fue negado el tiempo de la dicha
tu corazón descansa tan ajeno a las rosas.
Tu sangre y carne fueron tu vestido más rico
y la tierra no supo lo firme de tu paso.

Aquí empieza tu siembra y acaba juntamente
-tal se entierra a un vencido al final del combate-,
donde el agua en noviembre calará tu ternura
y el ladrido de un perro tenga voz de presagio.

Quieta tu vida toda al tacto de la muerte,
que a las semillas puede y cercena los brotes,
te quedaste en capullo sin abrir, y ya nunca
sabrás el estallido floral de primavera.

 

!Si, quiero la Guía!

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