ALASKA por EAGLE RIVER VALLEY y WRANGELL & ELIAS NATIONAL PARK

ALASKA por EAGLE RIVER VALLEY y WRANGELL & ELIAS NATIONAL PARK

De TOK a GLENALLEN por EAGLE RIVER VALLEY y WRANGELL & ELIAS NATIONAL PARK

De Tok a Glenallen – 224 Km.

La lluvia de ayer ha dejado el bosque brillante, las miles de florecillas silvestres parecen estallar en amarillos y rosas, el aire huele a limpio y a bosque y sólo se escucha el canto de los pájaros; el sol amaneció hoy enorme y lustroso, el cielo con algunas nubes esponjosas, como los cuadros de Van Gogh y los episodios de los Simpson.

Una buena ducha de agua caliente por la mañana es un lujo al que ya no estoy acostumbrada, así que dos lujos, uno anoche para quitarme el polvo del camino y otro esta mañana, por amortizar los treinta dólares. Antes de la ocho de la mañana ya estaba en pie, fresca y descansada de la larga travesía de polvo de ayer.

En la parcela de al lado, en el súper RV Campsite en el que me han dado el sablazo, hay  cuatro moteros, mayorcitos. Barbas largas y rubias casi todos, que por alguna razón es entrar en Alaska y aquí todos los tíos llevan unas barbas de ermitaño que ni te imaginas, y uno ya en los cincuenta largos, pelo corto y sin barba.

Según abro la puerta de la furgo Blue sale disparado, me quedo asombrada. El motero de pelo corto, a pesar de que son las 8 de la mañana, ha extendido su chupa de cuero sobre el suelo, aún húmedo del diluvio de ayer,  y allí está tumbada una pequeña chihuahua que es quien hace las delicias de Blue. Luego la lleva de paseo, con su correa rosa con pequeños símbolos de Harley Davidson, mientras yo les miro perpleja aún con mi primer café.

Blue camina detrás de ellos, como cierre de desfile.

El tipo, se llama Harris, está haciendo una ruta por Alaska con los amigos, y desde luego no va a dejar a su pequeña sola en casa. ¿Y cómo la llevas?, le pregunto, ¡ah! Mira, en esta bolsita dentro de la chupa, si hace frío se mete para dentro, y si le gusta saca la cabeza. Nada es imposible cuando se pone empeño.

Desayuno, gasolina, otro café y cuando voy a pagar veo una mini hamburguesa que se está comiendo una señora a mi lado y tiene buena pinta. Un tentempié, me digo, si todo el mundo lo toma debe estar bien. Sigo las instrucciones, lo caliento en el microondas, añado kétchup y … ¡qué cosa tan asquerosa! Ya sé por qué aquí no se puede comer por ahí, esta gente no sabe cocinar, de verdad que no, salvo que te dejes el sueldo del mes en alguno de los restaurantes decentes, que alguno hay, dicen los europeos que han viajado por Alaska.

Es una preciosa mañana de sol, todo parece nuevo, la carretera bien asfaltada, una línea blanca en medio, enormes montañas nevadas a lo lejos, un valle que se va abriendo camino entre los densos bosques y buena música.

Es como la imagen de la Alaska ideal que había recreado en mi cabeza una y otra vez, es la Alaska perfecta, verde, salvaje y viva.

No se me ocurre qué más puedo pedirle al universo para completar la paz de esta mañana. Y de pronto, en el lado derecho de la carretera, una hembra moose inmensa va tranquilamente pastando junto a su cría. Aminoro un poco la velocidad y me quedo extasiada contemplando esta calma.

A unos pocos kilómetros de aquí está una de las entradas al Wrangell & Elias National Park, uno de los parques más grandes y preciosísimos de los Usa, con el Monte San Elías, de la friolera de 5 489 m, el segundo pico más alto del país, el primero es el Denali y lo vamos a sobrevolar en avioneta…

Mucha y buena información en el Centro de visitantes, y me aconsejan una ruta cortita y lo más segura posible, por si los osos. Es un camino precioso entre bosques plagados de plantas llenas de arándanos maduros. Una maravilla de ruta, con barro a veces, enormes charcos que hay que bordear por el bosque, apenas un par de personas, el silencio del bosque roto solo por una señora con un enorme cascabel antiosos y mis cantos desafinados.

Ya me he acostumbrado a ir cantando por los senderos, busco un tema y trato de improvisar en inglés rimando, fácil no es, bueno tampoco, pero no me escucha nadie así que puedo hace el ganso sin problemas. Los osos tampoco han manifestado su malestar hasta el momento.

Me he ido comiendo tantos arándanos por el camino que no sé si mañana…

 Pasamos por un pueblecito llamado Chistochina, un nombre que siempre me ha parecido gracioso. El pueblecito no tiene nada de nada, pero la vista del San Elías desde allí, hoy, con sol y algunas nubes, es impresionante.

No podemos dejar pasar un día sin acercarnos un rato al río, y el Copper River es un pedazo de río, de aguas turbias y lechosas, con un cauce ancho y canales y pequeñas islas en medio. A Blue le encanta corretear por las orillas a ver si encuentra ranas, pero aquí no hay. Estábamos paseando cuando ha aparecido otra furgo blanca con una chica y un perro, un perro grande como todo lo de aquí.

Vive en Gakona y se viene al río a pasear con el perro todas las tardes, dice que si no viene al río se siente perdida.

Le he preguntado si viaja en la furgo, me dice que sí, cuando puede su novio, que ella sola no se atreve, pero después de hablar mucho rato, me ha dicho que lo iba a intentar, que Alaska en un lugar seguro.

Ya en Glennallen, otro pueblo desparramado lleno de tiendas, restaurantes y gasolineras, he buscado una tarjeta de datos, pero el chaval de la tienda no estaba seguro de si me funcionaría en la “Mifi” que me compré, y me ha aconsejado que vaya a Palmer, que me pilla de camino a Anchorage.

Hasta ahora, todas las bibliotecas de los pueblos, excepto Whitehorse, apagan a wifi cuando cierran (nunca después de las 6), pero mira por donde la gente de la Cooper Valley Library son un encanto. La biblioteca está cerrada, pero en la puerta, bien grande, te dan la clave de la wifi que está siempre abierta y como no podía ser de otro modo, la clave es: Orwell1984.

Antes de terminar de escribir esto, me he preparado unas gambas al ajillo, al fuego de leña, que ni os imagináis. Las gambas aquí son excelentes, no muy caras, vienen peladas ya y están riquísimas. Y como he agotado mis reservas de vino, según suba la crónica del día, me voy a buscar una Liquor Store, a ver qué vinos tienen.

!Si, quiero la Guía!

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