EMBALSE DE LOS ARROYOS & EMILY DICKINSON

EMBALSE DE LOS ARROYOS & EMILY DICKINSON

A solo 44 km. del centro de Madrid, pasado Galapagar y tomando la carretera M505, en la parte alta del embalse de Valmayor hay un pequeño paraíso: el Embalse de los Arroyos.

 

El reflejo del monte Abantos en sus tranquilas aguas, sus atardeceres, la paz que inunda sus riberas , te harán disfrutar del contacto con la naturaleza.

Caminar por el sendero que rodea el embalse, entre bosques de encinas y árboles de ribera, es una delicia.

En primavera, observar las bandadas de patos, con sus pequeñas crías desplazándose suavemente por el agua es uno de esos placeres sencillos que te reconcilian con el mundo.

Si te mantienes en silencio, podrás escuchar cómo las madres pato conducen, reprenden, premian y jalean a sus pequeñas crías.

 

Al borde del agua podrás ver también saltar, en busca de los codiciados mosquitos, a carpas y percasoles que dibujan círculos concéntricos en la suave superficie del agua.

 

Pasea por la pasarela del cierre del embalse, y al caer la tarde, una hermosa línea de agua dibuja el paisaje del agua que suelta el embalse para unirse a su hermano mayor, el embalse de Valmayor.

Estos atardeceres de final de primavera, cuando el viento cálido sopla sobre el agua, me recordaron uno de esos poemas maravillosos de la gran poeta Emily Dickinson

EMILY DICKINSON

Hace 133 años que murió la gran poeta norteamericana Emily Elizabeth Dickinson.

Su definición de qué es poesía es una clara muestra del tipo de poesía de esta mujer valiente, transgresora y magnífica poeta:

«si tengo la sensación física de que me levantan la tapa de los sesos, sé que eso es poesía»


Algunos poemas de Emily Dickinson

QUÉ SOLO DEBE SENTIRSE EL VIENTO POR LAS NOCHES

 

Qué solo debe sentirse el viento por las noches

cuando la gente ha apagado las luces

y todo aquel que tiene una morada

cierra la puerta y entra.

 

Que pomposo debe sentirse el viento a mediodía

paseando sus intangibles melodías

corrigiendo los errores del cielo

y aclarando el paisaje.

 

¡Qué poderoso debe sentir el viento en las mañanas!

acampando en mil amaneceres

esposando a cada uno y rechazando todos

luego elevándose a su Templo Alto –

LA ESPERANZA ES ESA COSA CON PLUMAS

La esperanza es esa cosa con plumas
que se posa en el alma,
y entona melodías sin palabras,
y no se detiene para nada,

y suena más dulce en el vendaval;
y feroz tendrá que ser la tormenta
que pueda abatir al pajarillo
que a tantos ha dado abrigo.

La he escuchado en la tierra más fría
y en el mar más extraño;
mas nunca en la inclemencia
de mí ha pedido una sola migaja.

 

Cuando cuento las semillas…

Cuando cuento las semillas
sembradas allá abajo
para florecer así, lado a lado;

cuando examino a la gente
que tan bajo yace
para llegar tan alto;

cuando creo que el jardín
que no verán los mortales
siega el azar sus capullos
y sortea a esta abeja,
puedo prescindir del verano, sin queja.

BOSQUE DE LA HERRERÍA y RUPI KAUR

BOSQUE DE LA HERRERÍA y RUPI KAUR

Apenas a media hora de Madrid, junto a El Escorial, te sumerges de lleno en la hermosa calma del Bosque de la Herrería.

 

Durante la primavera miles de pájaros entonan sus mejores melodías, millones de plantas y flores salpican de color la hierba recién nacida, innumerables especies de insectos, lagartos, pequeños roedores y mamíferos habitan este bosque encantado.

Hay dos formas de llegar allí, pero te aconsejo que cruces por el impresionante San Lorenzo del Escorial con su Monasterio construido entre 1563 y 1584.

Y si tienes unos minutos, camina por su contorno, descubrirás mil cosas en sus piedras.

 

Cuando llegas al Bosque hay un primer parking con mesitas y una fuente, pero si continúas hacia arriba, ya pasada la famosa e improbable Silla de Felipe II, sigue caminando por una carretera cortada al tráfico.

 

Te encontrarás en un lugar mágico.

¿Qué hago yo en medio del bosque?

Paseo, escucho, huelo, juego con Blue … y escribo.

Ahora, terminando de corregir mi primer poemario, que pronto verá la luz.

 

RUPI KAUR

Me acompañan los poemas de Rupi Kaur.

Rupi Kaur, nacida en la India y residente en Canadá, es poeta, ilustradora y actriz. Ha publicado “Milk and Honey” y “The Sun and her Flowers”.


Algunos poemas de Rupi Kaur

Quiero disculparme con todas las mujeres

 a las que he llamado bonitas

antes de haberlas llamado inteligentes o valientes.

Lamento si hice sonar complicado

algo tan simple como con lo que se nace,

es de lo que tienes que estar más orgullosa,

como cuando tu espíritu ha aplastado las montañas.

De ahora en adelante, voy a decir cosas como eres resiliente

o eres extraordinaria,

no porque crea que no eres bonita,

sino porque eres mucho más que eso.

Me levanto

ante los sacrificios

de un millón de mujeres antes de mí

pensando

qué puedo hacer

para que esta montaña sea más alta

para que las mujeres que vengan después de mí

puedan ver más allá

Cuál es la lección más grande que una mujer debería 

aprender

que desde el primer día

ya ha tenido todo lo que necesita dentro de sí misma

es el mundo el que la ha convencido de que no es así

VALLE DEL GÉVALO e IDA VITALE

VALLE DEL GÉVALO e IDA VITALE

!Qué verde era mi valle!

 

Parafraseando al enorme John Ford... qué verde es mi valle .

Me tendréis que permitir este pequeño homenaje al lugar donde nací, donde está este corazón loco, donde siempre encuentro la paz aunque el mundo se vuelva loco a mi alrededor.

El Valle del Gévalo, en los montes de Toledo, es un lugar casi desconocido y que guarda enormes tesoros naturales.

 

Surcado por el río Gévalo, es un valle que ocupa un gran espinazo dentro de la comarca de La Jara en el extremo más occidental de los Montes de Toledo.

Desde Los Navalmorales, donde acaba la “civilización”, comenzamos a adentrarnos en la montaña.

A partir de aquí, todo es magia.

¿Qué encontrarás allí?

Naturaleza virgen, aguas cristalinas, un valle verde poblado de robles, encinas, quejigos, alcornoques, madroños, brezos, abedules, castaños, jara y  tejos milenarios… de esos que llevan 2.000 años siendo los guardianes del valle.

Y si tienes suerte, podrás cruzarte con un ciervo, un venado, un jabalí, un tejón, alguna nutria, águilas, búhos,  ranas, algún zorro correcaminos y un sinfín de pájaros.

¿Qué ver?

Todo, pero hay dos rincones de belleza excepcional.

La Microreserva de la Biosfera La Garganta de las Lanchas, donde podrás ver tres cascadas de agua de una belleza espectacular, y disfrutar de los loro (Prunus lusitanica), emparentado con prunos, rosales y especies similares. Esta especie tiene una antigüedad de más de 50 millones de años, en concreto de una época en la que el clima era bastante más cálido y húmedo que el actual.Cuando el clima fue cambiando haciéndose más frío y seco, todas las especies fueron desapareciendo salvo las más resistentes, que lograron sobrevivir en zonas concretas con características favorables, por lo que precisamente por ello son muy escasas.

Y la Ermita de Piedraescrita, una ermita del S. XII enclavada en la roca, con un tejado a dos aguas que vierten sobre las cuencas del Tajo y del Guadiana. Su principal característica es una valiosa azulejería talaverana del siglo XVI y XVII con escenas del Nuevo Testamento que recubren sus paredes.

 

 

Aquí tienes un vídeo sobrevolando la Garganta de las Lanchas… ¿hermoso, verdad?

Ida Vitale

¿Quien mejor que la ganadora del Premio Cervantes 2018 para acompañarte por este hermoso recorrido?

Poeta y crítica uruguaya nacida en Montevideo en 1924.
Estudió Humanidades en su país, siendo profesora de literatura hasta 1973 cuando la dictadura la forzó al exilio.
Vivió en México de 1974 a 1984, radicándose definitivamente  en Austin, Texas, desde 1989.

 

 

 

Gotas

¿Se hieren y se funden?
Acaban de dejar de ser la lluvia.
Traviesas en recreo,
gatitos de un reino transparente,
corren libres por vidrios y barandas,
umbrales de su limbo,
se siguen, se persiguen,
quizá van, de soledad a bodas,
a fundirse y amarse.
Trasueñan otra muerte.

De “Reducción del infinito” 2002

Exilios

                                 …tras tanto acá y allá yendo y viniendo.
                                                                          Francisco de Aldana

Están aquí y allá: de paso,
en ningún lado.
Cada horizonte: donde un ascua atrae.
Podrían ir hacia cualquier fisura.
No hay brújula ni voces.

Cruzan desiertos que el bravo sol
o que la helada queman
y campos infinitos sin el límite
que los Vuelve reales,
que los haría de solidez y pasto.

La mirada se acuesta como un perro,
sin siquiera el recurso de mover una cola.
La mirada se acuesta o retrocede,
se pulveriza por el aire
si nadie la devuelve.
No regresa a la sangre ni alcanza
a quien debiera.

Se disuelve, tan solo.

De “De procura de lo imposible” 1998

 

Mes de mayo

Escribo, escribo, escribo
y no conduzco a nada, a nadie.
Las palabras se espantan de mí
como palomas, sordamente crepitan,
arraigan en su terrón oscuro,
se prevalecen con escrúpulo fino
del innegable escándalo:
por sobre la imprecisa escrita sombra
me importa mas amarte.

De “Oidor andante” 1972

 

Sumas

                                          caballo y caballero son ya dos animales

Uno más uno, decimos. Y pensamos:
una manzana más una manzana,
un vaso más un vaso,
siempre cosas iguales.

Qué cambio cuando
uno mas uno sea un puritano
más un gamelán,
un jazmín más un árabe,
una monja y un acantilado,
un canto y una máscara,
otra vez una guarnición y una doncella,
la esperanza de alguien
más el sueño de otro.

De “Reducción del infinito” 2002

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¿UNA RANA ATADA? by BLUE

¿UNA RANA ATADA? by BLUE

¿De verdad alguien es tan salvaje como para atar a una rana?

Una rana “atada” desata la furia de una señora que paseaba cerca del río.

Ya está aquí la primavera, con sus ratitos de sol y sus aguaceros. La verdad, a mi me gusta que el monte huela a lluvia, pero  no me gusta mojarme, por eso me voy escondiendo donde puedo para protegerme de la lluvia.

Ese día primero hizo sol, luego llovió un poco y de nuevo salió el sol. Estábamos en La Pedriza y mami quería probar una colchoneta que se acababa de comprar, mientras yo perseguía los olores de unas ardillas que se mofaban de mí desde los árboles.

De pronto se escuchan unos gritos; una señora muy, pero que muy enfada, grita cerca de nosotros.

Va con un señor, también mayor, y gritan justo al otro lado del río. No tengo un vocabulario muy amplio, pero sé distinguir palabras como “salvaje”, “denuncia”, “intolerable”… Ellos gritan y gritan !”haz algo, hombre”! !”pobre rana”! y cosas así.

Mami, tumbada tranquilamente leyendo en su recién estrenada cama de aire, escucha un poco los gritos y sigue con su libro.

Tranquilo, Blue, me dice, parecen un poco histéricos.

Pero ellos gritan y gritan, yo ladro y ladro, y finalmente mami se levanta y cruzamos el puente al otro lado del río.

 

Al llegar al otro lado, en una charca pequeñita, hay… una rana atada.

Eso es lo que insiste en gritar la señora.

Nos acercamos para descubrir que no es una rana, son dos, y se están apareando.

El macho, pequeñito (pero valiente) está sobre la hembra, y ella va soltando una cadenita de huevos que el macho está fertilizando sobre la marcha.

Trabajo en equipo se llama eso.

Pero claro, si no sabes qué está pasando, y no ves ni tus pies, podría pensarse que la rana está atada.

 

Mami le dice a la señora que, por favor, deje de gritar y perturbar la paz de esas dos ranas que sólo se están reproduciendo.

A la señora no le gusta que mami le lleve la contraria, y sigue gritando que es una salvajada, que eso es para denunciarlo, que quien habrá sido el gamberro… No hay forma de que entienda lo que tiene ante sus ojos.

Con todo ese escándalo hemos alertado a los pocos paseantes, y al momento llegan unos montañeros, que preguntan qué pasa… mientras la señora sigue con sus gritos.

 

Los montañeros estallan en carcajadas, mami se les une, y creo que se les podría escuchar en Tombuctú. Yo correteo feliz.

Los señores se alejan, muy dignos, hablando entre ellos de lo poco respetuosos que son los jóvenes.

Mami y los montañeros siguen riendo y yo me siento feliz con nuevos amigos que me miman.

Y además me doy unas carreras entre estas florecillas tan hermosas.

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